Me llamo Ine y cocino desde siempre, aunque tardé un tiempo en entender por qué. Con los años descubrí que lo mío no es solo cocinar, sino hacer sentir en casa.

En los recetarios de mi familia que encontraba al borde de desaparecer — los leés por inercia, pero sabés perfectamente que la receta del brownie viene después de la página del pan casero, aunque en ninguna de las dos se vean con claridad las cantidades. En el olor de algo que se cocina despacio — ahí empezó todo.

Cocino desde la intuición. Voy a la verdulería sin saber qué voy a llevar, y salgo con un menú en la cabeza. Me dejo guiar por lo que veo.Trabajé en casas, restaurantes y haciendo deliveries, y en todos esos espacios confirmé lo mismo: cocinar para otros es un acto de entrega total. Y cuando alguien me dice qué la comida le recuerda a su casa, sé que ahí pasó algo.

Ineproyect es la forma que encontré de reunir todo eso. Hago banquetes, brunchs, cenas privadas y clases de cocina. Cocino en tu casa, en el campo, donde haga falta.Siempre con la misma intención: que cuando te vayas, te quede algo. Un sabor, una sensación, ganas de volver.

Creo en lo cercano, en lo simple, en conocer a quién está detrás de la mesa tanto como lo que hay en el plato.Silvestre, fresca, curiosa y desenfadada.Así soy yo. Y así son mis mesas.