INE PROYECT nace de cocinar, compartir y hacer sentir en casa. Crear experiencias gastronómicas que se adaptan a distintos momentos, espacios y personas, sin perder lo esencial: lo cercano y lo simple.
Me interesa pensar la cocina como un universo de posibilidades infinitas. Así como los ojos construyen el mundo a partir de lo que ven, el gusto, los ingredientes y las sensaciones también crean formas de recordar.
Cocinar, para mí, es trabajar con eso que no siempre se ve: lo que se transforma y lo que queda.
Mi cocina nace del contacto con la naturaleza, los ingredientes y una búsqueda incesante de encontrar novedad en lo cotidiano. Diseño experiencias donde cada elemento —el plato, la mesa, el entorno, la luz— forma parte de un mismo lenguaje.
Cocinar, al final, es eso: crear mundos que se sienten, se comparten y se disfrutan.
Servicios
En el 2024, que fue mi año de aventuras, conocí Dispensa 63 , un restaurant que estaba escondido en unas escaleritas de Bellagio, Italia. Ese pueblo del cual no sabía nada 2 años atrás, ahora se había vuelto un poco mi casa. Ahí no solo conocí el restaurant como un espacio para trabajar, aprender y compartir las tantísimas horas de cocina, sino que también tuve la fortuna de conocer su alma. Esa forma de trabajar apasionadamente me quedó grabada.
Hice grandes amigos, por eso es que al año siguiente volví. Fue otra temporada espectacular rodeada de montaña, lago, cocinas, almuerzos, banquetes y recetas. Un día recibo una noticia fantástica! Mis amigos venían a visitarme a Argentina. En esa misma llamada creo que lo primero que dijimos fue : Hagamos un banquete acá! Si o si! Cuando encontrás energía viva, llena de movimiento, hay que acompañarla y dejarte llevar, así que eso hicimos!
Organizamos un banquete, como esos tantos que hacíamos en Bellagio. La aventura acá fue bastante distinta, ¡pero no menos divertida! Amigos, familia e invitados se acercaron a compartir con nosotros este evento tan especial.
Lo hicimos un jueves por la tarde, por cierto una tarde maravillosa! En un hotel de San Antonio de Areco, al cual entras y te sumergis en un jardín casi secreto que ocupa toda la manzana. En el medio hay un roble gigante! Con un banco, obvio! Porque es de esos que te invitan a sentarte bajo su sombra, para escuchar cómo se mueve, el cantar de los pájaros y ver cómo pasa el sol a través de sus hojas. Ahí armamos todo , la mesa del banquete, el bar y la mesa para cada uno de nuestros invitados.
Hicimos cocina abierta, mezclamos nuestros países ( que por cierto, bastante mezclados ya están desde hace muchos años ) y creamos un menú para la ocasión! Usamos ingredientes de verano ya que el clima lo ameritaba. Bruschettas, risotto y Tiramisú fueron los más deseados. Sin dudas!
Preparamos el risotto charlando con amigos mientras pasaba el tiempo de cocción. Vimos a los invitados acercarse para observar cómo se agregaba el caldo o el azafrán o apreciar simplemente como se revolvía el ARROZ. Preparamos un gran tiramisú, family style! Y una vez más comprendí que compartir alrededor de la mesa era lo más importante, y en esos pequeños gestos se podía ver.